El desarrollo de los media a través de las sociedades modernas.
Los media y el estado han coexistido desde tiempos memorables. Ésta
relación bilateral sostiene un vínculo tan estrecho que resulta difícil
concebirlas aisladas una de la otra. A diferencia del deterioro en
relación estado-iglesia, mismo que se ha debilitado de manera
considerable en la búsqueda de un estado laico, la relación media
estado, parece no debilitarse a través de los tiempos.
No ha sido
fácil entretejer ese vínculo ya que no fue fácil para los media abrirse
paso en los sistemas políticos que van desde el absolutismo, el sistema
parlamentario, hasta la democracia que conocemos ahora. Tampoco ha sido
fácil para el estado tener control sobre la información considerada de
dominio público. Éste tipo de información reservada para la alta
burocracia representaba una amenaza para la relación
gobernados-gobernantes.
Resulta interesante el papel de los
media en el proceso nacionalista, ya que a través de su red de
distribución contribuyeron a la difusión y adopción de dicho sistema de
símbolos. Otro contribuyente ejemplar del poder simbólico fue sin duda
el poder eclesiástico del catolicismo. En ese entonces existía una
estrecha alianza entre fuerzas políticas y religiosas. Derivado de lo
anterior, los media se convirtieron en el perfecto aliado para las
élites políticas y eclesiásticas.
Antecedentes de los noticieros.
Con
el desarrollo de las vías de comunicación, las noticias pasaron de ser
domésticas a abarcar acontecimientos más allá del entorno inmediato de
los individuos. Dada su creciente disponibilidad, los periódicos eran
leídos en lugares públicos, por lo que su alcance rebasaba de manera
insospechada el tiraje en circulación en una proporción de 10 a 1. Este
auge propició que establecidas las condiciones de libertad de prensa,
se gestara al interior de la sociedad la llamada “esfera pública”,
distinta de la esfera pública pero no distante. Los integrantes de la
esfera pública se reunían para discutir temas de orden social y
político.
Sin embargo el papel de la esfera pública lejos de
representar la vox populi mantenía una ríspida relación con los
movimientos sociales populares. El debilitamiento de la “esfera
pública” propició la extinción de sus lugares de reunión, lo que condujo
irremediablemente a una mediatización feudal. Los media pasaron de ser
una oportunidad de análisis crítico.
del acontecer político a ser
la publicidad demagógica de las cortes feudales. Por otro lado al
extinguirse la “esfera pública” se genera por ende, una sociedad
despolitizada y ajena de los asuntos del interés público.
Los
media siguen en constante evolución, con el desarrollo de la televisión
se fortaleció aún más la relación media-estado creando importantes
relaciones de poder, similares a las alianzas que estableció en su
momento el clero y el gobierno.
Éstas relaciones de poder no se
concretan únicamente al estado y los media, al reconocer los alcances
cada vez mayores de sus contenidos, los media se transformaron en
grandes monopolios de la industria del entretenimiento, fortalecidos
económicamente a través de sus anunciantes han establecido un imperio de
alcances globale.
El camino de los media a través del desarrollo
social ha sido largo y, hasta hace tan sólo unos años, con avances
paulatinos. El desarrollo reciente de las tecnologías de la información
ha propiciado que los medios de comunicación hayan cambiado más los
últimos 5 años que lo que cambiaron en los anteriores 50.
Con un
alcance cada día mayor los media posicionan su papel en un mundo
globalizado. Poco queda de la esencia informativa con carácter crítico y
objetivo en los medios tradicionales, que han sido absortos por la
sombra de la censura. Los medios electrónicos se mantienen al margen y,
al no haber la llamada “regulación de contenidos” se pueden hacer
públicas denuncias del interés público, lo que garantiza en cierto
sentido la libertad de prensa.
Sin embargo ni siquiera los
medios electrónicos están exentos de la censura gubernamental y el afán
de control informativo que ejercen los círculos de poder públicos y
privados.
Recientemente la iniciativa de ley llamada “SOPA”,
denominada así por sus siglas en inglés Stop Online Piracy Act pretendió
bajo el argumento de la protección de derechos de autor, censurar y
controlar el contenido subido a través del ciberespacio. Ésta iniciativa
provocó revueltas a lo largo del planeta por sus verdaderas
implicaciones, lo que frenó en gran medida su aprobación y publicación.
Los
intereses personales de los poderosos nos han arrebatado la objetividad
mediática en muchos sentidos, a través de la saturación de información
irrelevante, y dejando de lado los aspectos fundamentales de nuestra
sociedad. Es nuestro deber como ciudadanos conscientes ser receptores
selectivos y bien informados y, a su vez mantener informada a la
colectividad de manera responsable y en estricto apego a la esencia de
los media.
ANDRÉS FERNÁNDEZ FLORES