lunes, 16 de abril de 2012

El desarrollo de los media a través de las sociedades modernas.



Los media y el estado han coexistido desde tiempos memorables. Ésta relación bilateral sostiene un vínculo tan estrecho que resulta difícil concebirlas aisladas una de la otra. A diferencia del deterioro en relación estado-iglesia, mismo que se ha debilitado de manera considerable en la búsqueda de un estado laico, la relación media estado, parece no debilitarse a través de los tiempos. 

No ha sido fácil entretejer ese vínculo ya que no fue fácil para los media abrirse paso en los sistemas políticos que van desde el absolutismo, el sistema parlamentario, hasta la democracia que conocemos ahora. Tampoco ha sido fácil para el estado tener control sobre la información considerada de dominio público. Éste tipo de información reservada para la alta burocracia representaba una amenaza para la relación gobernados-gobernantes. 

Resulta interesante el papel de los media en el proceso nacionalista, ya que a través de su red de distribución contribuyeron a la difusión y adopción de dicho sistema de símbolos. Otro contribuyente ejemplar del poder simbólico fue sin duda el poder eclesiástico del catolicismo. En ese entonces existía una estrecha alianza entre fuerzas políticas y religiosas. Derivado de lo anterior, los media se convirtieron en el perfecto aliado para las élites políticas y eclesiásticas. 

 

Antecedentes de los noticieros.

Con el desarrollo de las vías de comunicación, las noticias pasaron de ser domésticas a abarcar acontecimientos más allá del entorno inmediato de los individuos. Dada su creciente disponibilidad, los periódicos eran leídos en lugares públicos, por lo que su alcance rebasaba de manera insospechada el tiraje en circulación en una proporción de 10 a 1. Este auge propició que establecidas las condiciones de libertad de prensa, se gestara al interior de la sociedad la llamada “esfera pública”, distinta de la esfera pública pero no distante. Los integrantes de la esfera pública se reunían para discutir temas de orden social y político.
Sin embargo el papel de la esfera pública lejos de representar la vox populi mantenía una ríspida relación con los movimientos sociales populares. El debilitamiento de la “esfera pública” propició la extinción de sus lugares de reunión, lo que condujo irremediablemente a una mediatización feudal. Los media pasaron de ser una oportunidad de análisis crítico.

del acontecer político a ser la publicidad demagógica de las cortes feudales. Por otro lado al extinguirse la “esfera pública” se genera por ende, una sociedad despolitizada y ajena de los asuntos del interés público.
Los media siguen en constante evolución, con el desarrollo de la televisión se fortaleció aún más la relación media-estado creando importantes relaciones de poder, similares a las alianzas que estableció en su momento el clero y el gobierno. 

Éstas relaciones de poder no se concretan únicamente al estado y los media, al reconocer los alcances cada vez mayores de sus contenidos, los media se transformaron en grandes monopolios de la industria del entretenimiento, fortalecidos económicamente a través de sus anunciantes han establecido un imperio de alcances globale.

El camino de los media a través del desarrollo social ha sido largo y, hasta hace tan sólo unos años, con avances paulatinos. El desarrollo reciente de las tecnologías de la información ha propiciado que los medios de comunicación hayan cambiado más los últimos 5 años que lo que cambiaron en los anteriores 50.
Con un alcance cada día mayor los media posicionan su papel en un mundo globalizado. Poco queda de la esencia informativa con carácter crítico y objetivo en los medios tradicionales, que han sido absortos por la sombra de la censura. Los medios electrónicos se mantienen al margen y, al no haber la llamada “regulación de contenidos” se pueden hacer públicas denuncias del interés público, lo que garantiza en cierto sentido la libertad de prensa. 

Sin embargo ni siquiera los medios electrónicos están exentos de la censura gubernamental y el afán de control informativo que ejercen los círculos de poder públicos y privados. 

Recientemente la iniciativa de ley llamada “SOPA”, denominada así por sus siglas en inglés Stop Online Piracy Act pretendió bajo el argumento de la protección de derechos de autor, censurar y controlar el contenido subido a través del ciberespacio. Ésta iniciativa provocó revueltas a lo largo del planeta por sus verdaderas implicaciones, lo que frenó en gran medida su aprobación y publicación. 

Los intereses personales de los poderosos nos han arrebatado la objetividad mediática en muchos sentidos, a través de la saturación de información irrelevante, y dejando de lado los aspectos fundamentales de nuestra sociedad. Es nuestro deber como ciudadanos conscientes ser receptores selectivos y bien informados y, a su vez mantener informada a la colectividad de manera responsable y en estricto apego a la esencia de los media. 

ANDRÉS FERNÁNDEZ FLORES

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